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lunes, 27 de abril de 2020

El coronavirus visto desde el budismo.





Discípulo:
Maestro, me cuesta tanto comprender que el Padre nos haya mandado un virus tan agresivo. ¿Cuál es el propósito?

Maestro:
El Padre no lo manda. Lo permite, que es diferente.La pandemia la generó el hombre a través de la violación constante de las leyes universales.

Discípulo:
Pero algo tan malo va a generar mucha destrucción.

Maestro:
El coronavirus no es malo. Tampoco es bueno. Es necesario, que es diferente. No existe nada malo para el universo. 
Si el coronavirus está presente es porque está permitido por la Divinidad, o no podría existir.
La idea del bien y del mal se genera en tu mente que juzga desde su archivo de ignorancia un suceso que en sí es neutro.

Discípulo:
Pero son tantas las personas que se están contagiando en el mundo, o se van a quedar sin tener ni qué comer. Tantos niños, ancianos, hombres y mujeres. Es muy injusto.

Maestro:
Lo injusto no existe dentro del amor universal. Eso existe sólo en tu mente que no comprende el propósito que hay en lo profundo.
Lo que sí existe es lo justo, lo preciso, lo exacto, lo correspondiente. Existe un proceso evolutivo necesario que consiste en una toma constante de información.
Un ir aprendiendo a través de enfrentar las dificultades que la vida nos presenta, para que en medio del caos y del sufrimiento que se genera, 
descubramos el principio de amor que se encuentra en la vida misma. Y este principio de amor es el que nos irá liberando de las limitaciones humanas, 
y nos hará correspondientes con experiencias de mucha más satisfacción y armonía.
Tienes que comprender que a nadie le sucede una experiencia que no le corresponda. Y si le corresponde la vivirá, aún cuando luche o se resista.
El coronavirus no es malo. Es muy bueno, ya que de él están aprendiendo muchísimas personas. Se está elevando el nivel de conciencia del planeta, 
al vernos en la necesidad de desarrollar grandes herramientas de amor como son la aceptación, la valoración y la adaptación. 
La paciencia, la tolerancia, y el respeto.
Podrá ser una prueba difícil, pero mala no es. Tú estás creciendo gracias a ella. Si dejas de ver al coronavirus desde tus miedos, y lo empiezas a verlo desde tu comprensión, 
podrás reconocer el valor que hay en él. Así podrás pasar esta prueba que la vida te está presentando.
La decisión está en ti, y para eso la vida te dio un Libre Albedrío.
Se te concedió la facultad de tomar decisiones, y estas serán respetadas por el universo completo. Puedes darle la opción al miedo, al orgullo y al ego.
O puedes dársela al amor. La decisión es tuya. ¡Está en ti!
¿Qué decisión estás tomando? ¿Optaste por el miedo, o por el amor?
La decisión es tuya, pero tendrá un resultado, que también es tuyo, y tendrás que asumir.
Si te decidiste por el miedo, generarás destrucción en tu paz, en tu energía vital, en tus relaciones y en tu salud.
Si te decidiste por el amor pasarás la prueba que la vida te está presentando, y ya no necesitarás volver a sufrir más.
Dale la opción al amor. El camino siempre es el amor.

Discípulo:
¿Y qué es darle la opción al amor?

Maestro:
Conviértete en un ser imperturbable. Invulnerable. Trabaja en ti para que tu paz y tu felicidad no dependan de lo externo.
Deja de ver problemas, y empieza a ver oportunidades que puedes aprovechar para hacer un crecimiento interior.
Desarrolla la aceptación. “Todo lo que sucede es perfecto, y si existe y sucede es porque tiene un propósito”.
“Padre, que se haga tu voluntad y no la mía”. “Muéstrame cómo te puedo servir mejor”.
Aprende a fluir y a adaptarte. Actúa con sabiduría en lugar de reaccionar desde el miedo.
Vigila tu pensamiento para que solo vibre en la frecuencia del amor. Esto te llevará a tener claridad en la mente.
No compartas tus miedos con los demás. Comparte solamente tu entusiasmo, y tu alegría.
Vigila tu verbo.
Que tu palabra genere armonía, y haga sentir confiados y seguros a los demás.
Las dificultades no se solucionan luchando contra ellas.
Hazte amigo del coronavirus. No lo veas como algo malo, sino como algo necesario.
Y háblale: “Tú qué me estás enseñando”. “Eres valioso para mí y estoy dispuesto a aprender lo que me puedas enseñar”.
“En cuanto aprenda te puedes ir porque ya no te necesitaré”.
Aprovecha la oportunidad que en este momento la vida te está presentando, para hacer un trabajo interior.

lunes, 20 de abril de 2020

Familia son también las personas que yo elijo.




A menudo suele decirse que lo importante de una familia no es que viva junta, sino que esté unida. No obstante, ello no siempre es posible. Somos un caleidoscopio muy complejo con diferentes intereses y sentimientos que no suele armonizar tanto como quisiéramos.

En ocasiones, hay quien piensa también que por el hecho de compartir un vínculo genético, existe la obligación moral de estar unido a quien en algún momento nos hizo daño, nos abandonó, o con quien simplemente, «no encajamos».


La sangre te hace pariente, de ello no hay duda, 
pero es la lealtad la que crea una auténtica familia, 
ahí donde incluir no solo a los familiares más significativos, 
sino también a nuestras amistades.


Todos tenemos muy claro que la familia simboliza ese pilar casi infalible que nos ofrece raíces, seguridad y ese amor incondicional que arropa, que sabe ser cálido y que acompaña cada paso a lo largo de nuestra vida. Ahora bien, cada uno de nosotros disponemos de nuestra propia realidad y nuestras propias experiencias. Y para muchos, la palabra «familia» puede ser en cierto modo una etiqueta vacía con la que no pudo crear vínculos significativos.

Por ello, siempre es catártico concebir este término de una forma más amplia. Si en el pasado no tuviste su apoyo, tienes todo el derecho a crearla en la actualidad incluyendo a toda persona que te ofrezca amor, aliento y esa reciprocidad que todos necesitamos. Hablemos hoy sobre ello.


LA FAMILIA COMO COMPROMISO VITAL

Nadie viene a este mundo sabiendo cómo crear una familia. En realidad, para formar una familia no se necesitan conocimientos teóricos, sino voluntad, cariño, inteligencia emocional y un compromiso vital con los nuestros.


Ser familia implica tener un compromiso con las personas que amamos, 
favoreciendo además el crecimiento personal de cada uno de sus miembros, 
y ayudarlos a ser ellos mismos respetando sus diferencias.


Ser familia no es algo rígido e inmanente. Las familias son entidades en continua evolución y trasformación, y ello, en ocasiones, supone también una amenaza para muchos de sus componentes que no aceptan «dichos cambios».

Madres que no aceptan por ejemplo el que sus hijos vayan madurando y adquiriendo competencias siendo cada vez más independientes.
Padres que no ven con buenos ojos que sus hijos tengan ideas y voz propia, y deseen seguir un camino distinto al que tenían previsto para ellos.
Familias que nunca terminan de aceptar la llegada de nuevos miembros como las parejas de los hijos, las familias políticas o la salida del hogar de sus vástagos.
Pocos organismos son tan dinámicos y cambiantes, y en pocos escenarios se producen a su vez tantos problemas, traumas y desilusiones como en las familias.

Son ese primer escenario social donde desarrollar dimensiones tan básicas como el apego infantil, donde sentirnos seguros y reconocidos para empezar a explorar el mundo. Es aquí también donde desarrollamos, la relación de intimidad, y reciprocidad, que de no existir, puede ocasionarnos graves vacíos emocionales.


La finalidad de una familia no es solo 
asegurar la supervivencia de sus miembros. 
Es alimentar emociones, es alentar sueños, 
sanar miedos, infundir esperanzas y ofrecer 
confianza sin chantajes ni dobles sentidos.


De no darse, o de ofrecer todo lo contrario, tenemos pleno derecho a construir nuestra propia familia con aquellos que nosotros mismos elijamos.


LA FAMILIA QUE YO MISMO ELIJO

Familia son también las personas que yo elijo. En ella puedo incluir a mi madre pero no a mi padre, a mis hermanos y a ese primo lejano al que no veo pero que aprecio. Considero familia a mis amigos, a mis mascotas y a todo ser que me aporte emociones positivas y una relación significativa.


No debemos tener prejuicios o dilemas morales 
por no considerar familia a quien te hizo daño, 
a quien estuvo ausente y no quiso ejercer su papel. 
Evita odiar o guardar rencor, simplemente avanza 
y crea tus propios vínculos significativos.


La auténtica familia es aquella que te respeta tal y como eres. Con tu genio, con tu voz, con tus elecciones personales y tu forma de entender el mundo. Tu familia real es la que te da sin pedir nada a cambio, porque la reciprocidad no es un juego de poder, sino una balanza donde existe el reconocimiento, la lealtad y el saber hacer.

Mi familia no tiene por qué estar conmigo en cada momento, sin embargo la llevo cada día en mi corazón porque estamos pendientes, porque nos damos confianza, porque estamos unidos en la cercanía y en la distancia. Porque estamos en los malos momentos, y disfrutamos de nuestra complicidad en los buenos instantes. Mi familia es la que yo elijo.


Valeria Sabater.
La mente es maravillosa.
23/07/2019

martes, 14 de abril de 2020

Recordar y olvidar.


Pequeñas cosas.


Más gente buena.


Quien te quiere de verdad.


Todo lo prohibido.


Educar.


14 de abril: República presente y futuro.



Manifiesto de Unión Republicana (UR) con motivo del 89º aniversario de la proclamación de la II República Española.



 En este día en el que conmemoramos el 89º Aniversario de la proclamación de la II República Española declaramos abiertamente que, hoy como ayer, nuestra postura y la de las nuevas generaciones no ha de ser de conformismo y de renuncia sino la de reivindicación cívica. Desde Unión Republicana queremos manifestar que los valores republicanos, hoy, se hacen más imprescindibles para nuestra sociedad, su presente y su futuro.

¿Podría acaso un pez renunciar al agua? Como ciudadanos conscientes de la trampa blindada y revestida de democracia que supone vivir en el régimen impuesto de 1978, nos cabe reivindicar el republicanismo como ideología que albergue un sistema político que proteja la libertad y especialmente se fundamente en el derecho, en la ley como expresión de la voluntad soberana del pueblo y a la que no pueda sustraerse ninguna institución ilegítima. 

La ciudadanía no puede ni debe renunciar nunca a vivir en un Estado donde todos y cada uno de sus pilares emanen de la voluntad libre y soberana del pueblo. No puede ni debe conformarse con el sucedáneo democrático que se nos ofrece cuando por el deseo de unos pocos se somete a la población a instituciones públicamente deshonradas y deshonrosas a las que se las blinda bajo papel mojado, parapeto de los intereses de una oligarquía económica y política para quienes la corona, continúa siendo la piedra angular de un sistema podrido de corrupciones e injusticia y sufragado con el esfuerzo y la sangre de nuestro pueblo. 

La juventud española no debe ser adoctrinada en el conformismo del vasallaje, en la idea de la blindada y sacrosanta Constitución que alberga una democracia que no es tal, de un régimen supuestamente pactado y aceptado por todos que han fomentado parte de la clase política negándose a investigar las acciones “presuntamente ilícitas” de monarcas investidos por dictadores, los medios de comunicación afines a la monarquía y el falso discurso de ruptura con un nuevo monarca que sigue manteniendo los mismos privilegios, las mismas desigualdades y disfrutando del blindaje que le supone un trozo de papel rubricado y que se utiliza a placer por quienes lo diseñaron y sus herederos. 

¿Podría un pez renunciar al agua? De la misma manera que un pez no puede vivir sin el líquido elemento, la ciudadanía cívica no puede ni debe renunciar jamás a la experiencia que supondría para nuestro estado la sanación de la herida abierta que supone la injusticia de saber, que vivimos en una realidad diseñada y hermética, donde la soberanía nacional se limita a unas reglas del juego tuteladas indefectiblemente por un sistema que desde la cabeza visible se sostiene en la corrupta impunidad, en la desigualdad de facto y ante la Ley. 

Hoy como ayer, ni debemos ni podemos renunciar ni al republicanismo ni a la República, por la ciudadanía presente y por la futura. Reivindicaremos, atendiendo a la situación excepcional de confinamiento, en las redes sociales y seguiremos llenando las calles del clamor popular que ejerce la presión y denota la necesidad y el deseo de Igualdad, Libertad y Fraternidad, el deseo y la justa demanda de República. 

Hoy como ayer, en Unión Republicana seguimos en pie, porque renunciar a la República y al republicanismo, sería claudicar y nos llevaría a traicionarnos a nosotros mismos, y por ende, a los ideales de lucha y principios históricos de quienes nos precedieron, y eso no va a ocurrir porque somos conscientes de nuestra misión y compromiso, asumiendo el reto de devolver la dignidad al país mediante la República constitucional y democrática; regenerando la ética y la política, defendiendo lo público, los valores cívicos, la defensa de los derechos humanos, las libertades y la justicia social. Hoy como ayer no renunciaremos, la lucha continúa. 


¡Viva el 14 de Abril! ¡Viva la República!


Este es nuestro Himno a la República, pero a mí me gusta más este


A todos los abuelos que se han ido en silencio.



Gracias por darnos tanto siempre sin pedir nada a cambio.

jueves, 9 de abril de 2020

Te estás volviendo vieja - Estrella Marina.




Decepciones del pasado.


Disfruta de ti mismo.


No te aferres.


Comienzo de la vida.


Háblame bonito.